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Los intérpretes, ¿una especie en peligro de extinción?

Quizás uno de los temores que enfrentan los intérpretes (traductores simultáneos), como muchos otros profesionales es la posibilidad de quedar desplazados por la Inteligencia Artificial (IA). En el caso de la traducción escrita ya se ha sentido eso con el surgimiento de  “Google Translate” y otras opciones similares, pero se ha comprobado que, en términos generales, sirven como herramientas para textos cortos o de temas generales, porque el resultado suele ser desastroso en temas complejos, técnicos o de alto contenido poético, cultural o, simplemente, subjetivo. El cerebro traductor es una máquina aderezada con experiencias y cultura que la IA no tiene todavía.

Después de ver el video con la tecnología de auriculares de Waverly Labs, uno de mis colegas expresó que los intérpretes seremos pronto sustituidos. Yo no estoy de acuerdo, como tampoco estoy de acuerdo con los clientes que piensan que ya no es necesario invertir en un equipo profesional de interpretación.

Las demostraciones de los auriculares se centra en conversaciones sencillas y coloquiales, y para ello ya hay algunos softwares o apps; sin embargo, el valor agregado de un intérprete va más allá.

El producto de Waverly Labs requiere de un par de audífonos (uno para cada participante de la conversación), un teléfono inteligente y conexión.  ¡Cuántas veces los intérpretes trabajamos en entornos en los que no hay ni siquiera acceso telefónico! ¿Y qué pasaría con un teléfono intervenido o con un teléfono que no funcionara en otro país?

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Traducción | GDA

El cerebro del intérprete realiza una serie de procesos complejos para encontrar las concordancias, equivalencias, palabras, contextos, referentes culturales, términos, lo que es (y no es) políticamente correcto en la empresa o en el entorno social en el que trabaja, además de aportar un toque humano a la comunicación. Cierto es que las nuevas tecnologías, entre ellas cosas como los auriculares mencionados, facilitan la vida y la comunicación, sin embargo no sustituirán a los intérpretes todavía.

A mis colegas intérpretes les digo lo que he dicho muchas veces: No temamos a la tecnología, usémosla en nuestro beneficio porque también es posible que nosotros requiramos de una interpretación a una lengua que desconocemos durante, digamos, un viaje. A los clientes les digo que estas tecnologías pueden ser maravillosas para conversaciones sencillas, 1-1, o para salir del paso, pero seguramente no pondrían en manos de una tecnología así el lanzamiento de un producto, la negociación de un contrato, una investigación sobre fraude en su empresa, o un evento de marketing con un slogan de alto contenido cultural o de juegos de palabras. ¡Relajémonos!

Nuestro valor real como “intérpretes humanos” es todavía mucha. Nuestra preparación y conocimiento lingüístico es nuestra carta de presentación, sin embargo, no olvidemos que los intérpretes somos facilitadores de comunicación, que es nuestra obligación brindar un servicio de excelencia, tener una presencia impecable y hacer valer el toque humano de nuestra profesión es lo que nos mantiene vigentes. ¡Aprovechémoslo!

¡A nuestros clientes le pido que no olviden la diferencia que un intérprete ha hecho para usted, o denos la oportunidad de hacer esa diferencia humana y considérenos una inversión que reditúa!