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Novelistas, Intérpretes y Traductores : El Talento

En días recientes he tenido en las manos el libro De qué hablo cuando hablo de correr de Harumi Murakami. No abordaré el tema de la traducción al español del libro porque no es tema hoy, pero no puedo dejar de lamentarme por no haberlo leído en inglés (ahí lo dejaremos).

En este libro el autor habla de su vida de novelista y corredor, cómo fue que empezó a correr y el papel que esto ha jugado en su vida, pero también cómo empezó a escribir, y la evolución que ha tenido como novelista.

Lo interesante es que Murakami hace una lista de las cualidades que él considera debe cumplir un novelista. Y sucede que podrían ser algunas de las características de un intérprete y también de un traductor. Dichas características son:

  • Talento
  • Voluntad
  • Concentración y
  • Constancia        

En esta entrega hablaremos del talento, de acuerdo con Murakami:

“… la cualidad indispensable para ser novelista es tener talento. Si no se tiene absolutamente nada de talento literario, por más que uno se esfuerce, nunca llegará a ser novelista.”

En otras palabras:

“…la cualidad indispensable para ser intérprete (o traductor) es tener talento. Si no se tiene absolutamente nada de talento para la interpretación (traducción), por más que uno se esfuerce, nunca llegara a ser (intérprete o traductor).”

Esto se vincula con la traducción y la interpretación porque mucho se discute si el intérprete o traductor nace o se hace, y a eso se refiere Murakami, a nacer con algo.

Ciertamente podemos nacer con un cierto talento que se cristaliza en la traducción o la interpretación y sin él no tendríamos la materia prima para funcionar mental, emocional y lingüísticamente en estos campos. En eso podemos encontrar la similitud con Murakami.

Pero así como el talento no es suficiente para escribir, según sostiene Murakami, el talento no es suficiente para ser un buen intérprete o traductor. El autor dice:

“Pero el principal problema del talento radica en que, en la mayoría de los casos, quienes lo poseen no son capaces de controlar bien su cantidad ni su calidad.”

Esta reflexión abre camino a las otras cualidades que Murakami menciona: voluntad, constancia y concentración, porque el talento solo no es suficiente, hay que poner algo más, dar algo más, tanto como novelista como intérprete o traductor. De ahí que la educación continua, la práctica, la disciplina sean tan importantes y se vinculan a las otras reflexiones de Murakami. Pero de eso hablaremos en la siguiente entrega.

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