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Traducción y Lectura: Leer y Comprender

La importancia que la lectura tiene para la traducción

Es común que se considere a la traducción y a la lectura como entes separados, como dos actividades que nada tienen que ver la una con la otra. ¡Nada más alejado de la realidad! En primer lugar, porque el traductor tiene que saber leer; ¿parece obvio? Claro que parece obvio, ¡lo es!, pero a veces pareciera que no lo es para todo el mundo.  En segundo lugar, porque el primer paso para traducir es leer (y comprender) el texto.  Y en tercero, y no por ello menos importante, porque leer, el acto de leer, el hábito de leer, nos enseña mucho de las normas ortográficas, sintácticas y de puntuación, que tanto bien le hacen a un buen texto y, por ende, a una buena traducción.

En una publicación de El País del año 2014, Lierni Otamendi Arrieta hace una reflexión sobre la calidad de la traducción y comienza diciendo “… la importancia que tiene tratar la traducción de los documentos al menos con el mismo esmero con que se trata la producción de los textos originales”, y es que el texto original será la base de la traducción; pero de qué sirve el texto si el traductor no lo lee. Si el traductor no lee, no puede entender, y si no entiende, no puede traducir.

Traducción y Lectura

Traducción y Lectura

Otamendi dice: “Una buena traducción debe transmitir el mismo contenido del texto de origen a la lengua de destino, y evidentemente no debe añadir ideas ni tampoco suprimirlas”. Y añade “Deben respetarse escrupulosamente las normas ortográficas y ortotipográficas, sintácticas y de puntuación de la lengua destino”.  Justo lo que hemos dicho más arriba. Para respetar esas reglas hay que conocerlas, y eso se obtiene del estudio formal, pero también mucho de la formación informal, donde la lectura (utilitaria o de esparcimiento) juega un papel toral. Además, el traductor, a base de leer y comprender, acumula el bagaje cultural que refleja en su trabajo.

Como sucede con el escritor, el traductor debe tener una variedad de recursos de donde echar mano, y muchos de ellos se encuentran en la experiencia lectora de textos bien escritos, de ahí el título de nuestra entrega. Resumiendo, la experiencia lectora nos enseña a:

  • Leer con atención
  • Conocer el uso de los signos de puntuación
  • Tener una buena selección de palabras y expresiones
  • Tener buena ortografía
  • Evitar las repeticiones inútiles de palabras
  • Tener buenas bases ortográficas
  • Estructurar bien las ideas

Y estos elementos contribuyen a un buen oficio traductor, a una buena traducción. Por ello, para ser un buen escritor (y un buen traductor) es necesario ser un buen lector.

http://ccaa.elpais.com/ccaa/2014/09/29/paisvasco/1412002538_361629.html

https://www.entrepreneur.com/article/266451

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